Inicio / ACTUALIDAD / Un teatro lisboeta de 1924 para tender un saco y una esterilla

Un teatro lisboeta de 1924 para tender un saco y una esterilla

Macarena Soto

Lisboa, 2 ago. Los jóvenes iberoamericanos de la expedición Vuelta al Mundo estiran su esterilla y su saco después de una larga jornada de viaje. Es la rutina de este proyecto, hacer del suelo la mejor de las camas, pero la pasada noche no durmieron en el campo o en un polideportivo, sino en un teatro, que en 1924 se convirtió en el primer cine de Lisboa.

Se trata de un teatro de estilo francés del arquitecto portugués Raul Lino que actualmente acoge espectáculos musicales y teatro portugués y brasileño en la parte más moderna del centro de la ciudad.

Aprovechando las vacaciones de agosto, Paulo Diaz, dueño del teatro, decidió abrir sus camerinos para dar cobijo a esta expedición formada por 36 iberoamericanos de entre 18 y 20 años que desde el 21 de julio recorren parte de España y Portugal en homenaje al 500 aniversario de la primera circunnavegación del mundo (1519-1521).

Los jóvenes que hasta ahora habían dormido en gimnasios, zonas comunes de pequeños pueblos, en un monasterio, sobre el césped al aire libre y en un refugio de montaña, llegaron con curiosidad al teatro en el que pernoctaron, y en el que también cenaron y desayunaron.

Aún más especial fue para el mexicano Carlos, quien además de estudiar Relaciones Internacionales, hace teatro musical.

“Para mí que hago teatro ha sido realmente especial, en México también hay este tipo de teatros más coloniales pero nunca había estado dentro, en lo que no se ve como espectador”, narró a EFE.

Pernoctar entre bambalinas ha hecho que Carlos “refuerce” su “pasión” por el teatro: “la próxima que duerma en uno ojalá sea porque actúo allí”.

UN FADO ENTRE BAMBALINAS

Los jóvenes pudieron conocer el interior de un escenario y tuvieron la suerte de poder ver la platea y salas contiguas totalmente vacías, pero además asistieron a un recital de fado, la música tradicional portuguesa.

La joven fadista Mel fue la encargada de mostrar esta música, desconocida en muchos países fuera de Portugal, a los expedicionarios, quienes a pesar de no hablar portugués supieron seguir el ritmo de los temas más animados.

El fado, marcado tradicionalmente por ritmos lentos y con letras que evocan la famosa “saudade” portuguesa (una suerte de nostalgia) se convirtió en la sensación de la tarde para los jóvenes que llegaron a acompañar a Mel con algún que otro estribillo.

“Yo me enamoré, del fado y de ella, disfrutaba lo que hacía, sabía hacer llegar su mensaje hacia nosotros”, cuenta a EFE Urko, expedicionario español, a quien no le importó “no entender” las letras.

Urko reconoce que no conocía este estilo musical pero que se quedó “con ganas de más”, al igual que Manuel, uno de los monitores que acompañan a los participantes, que se hubiera “quedado tres horas más escuchando”.

“Mientras llegue el sentimiento da igual el idioma o si no lo conocían, les llegó la emoción, aplaudían como si fuera un concierto de los Rolling Stones, le silbaban, estaban tan motivados que casi no se escuchaba a la cantante”, explicó Javier, el fotógrafo del proyecto.

DORMIR “MUY CERCA DE LA CULTURA”

Paulo Diaz, dueño del teatro, compartió con EFE la alegría de tener a estos jóvenes en el edificio, quienes “vienen para ver la cultura de Lisboa y de Portugal y al mismo tiempo tienen el placer y el privilegio de estar en este teatro”.

Para Diaz, la parada en Lisboa “será ser un punto alto del viaje” porque aquí pudieron “ver y dormir en un teatro y tuvieron la suerte de tener un concierto privado de fados”: “marcará la diferencia porque duermen muy cerca de la cultura”.

Por su lado, la fadista Mel consideró que, a pesar de la barrera del idioma, las canciones “fueron recibidas con mucho cariño” por los jóvenes.

“Era una cosa nueva para ellos pero creo que les gustó, es posible que no entendieran las letras del fado pero no pasa nada lo importante del fado es sentir, si sintieron algo ya es fantástico”, añadió.

La expedición dejó hoy atrás Lisboa y regresó a España, en concreto al pueblo extremeño de Alcántara (sur), ciudad natal de Hernando de Bustamante, uno de los marinos que consiguió terminar la gesta. EFE

msh/ajs

(foto)(vídeo)

también puedes leer

Martín Caparrós genera polémica en Barcelona

Martín Caparrós, en el medio de una polémica en la Universidad Nacional de Barcelona en …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *