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Nürnberger Bratwurst, embutido emblema más allá de fronteras alemanas

La Nürnberger Bratwurst —o “salchicha de Núremberg”, en español- es conocida en todo el mundo y ahora incluso dispone de un museo propio en esta ciudad alemana, en el que hay mucho por ver… aunque no se la pueda degustar en sus instalaciones.

Este embutido no solamente engalana mesas de desayuno, complementa panecillos y ya fue mencionado elogiosamente incluso por Johann Wolfgang von Goethe: se trata de la Bratwurst más pequeña de Alemania, aunque trascendió mucho más allá de las fronteras de este país. De hecho, se la consume incluso en Estados Unidos y en Asia. 

Y así se convirtió en el emblema turístico de Núremberg, junto con el mercado navideño Christkindlesmarkt, el Lebkuchen (pan de especias) y el pintor Alberto Durero.

Por lo tanto, ya era verdaderamente hora de que contara con su propio museo. Sin embargo, allí dentro no podrá encontrarse ni una auténtica Bratwurst.

Ya sea en la parrilla, en un festejo popular o en un estadio, son muchos los que piensan que la Bratwurst simplemente no puede faltar.

Según la Asociación Alemana de Carniceros, los habitantes de este país consumen una media de 2,7 kilos per cápita al año, una cifra que se mantuvo estable durante los últimos años, a pesar de la tendencia hacia dietas más equilibradas y sin carne.

La variedad es amplia: “Esto tiene que ver con la cultura del oficio de carnicero, que dio lugar a especialidades de Bratwurst en prácticamente todas las regiones”, explica Reinhard von Stoutz, de la asociación.

Las Bratwurst vienen en todo tipo de tamaños, picado grueso o fino, asadas a las brasas o en la sartén y con una enorme diversidad de ingredientes: además de la carne, incluyen hierbas y especias. A veces también se encuentran queso, vino, aguardiente y chocolate en el relleno.

Sin embargo, el margen de maniobra para experimentos con la Nürnberger Rostbratwurst es restringido. Porque, al igual que la Rostbratwurst de Turingia, goza desde 2003 de una protección especial de la Unión Europea (UE) y se cuenta de esta manera entre manjares como la champaña o el jamón de Parma.

Desde entonces, una salchicha puede denominarse Nürnberger Bratwurst solamente si fue producida en Núremberg. Además, debe medir entre siete y nueve centímetros y pesar entre 20 y 25 gramos.

Pero esto no está probado históricamente, dice Rainer Heimler, de la Asociación Protectora de la Nürnberger Bratwurst. “Lo que es seguro, sin embargo, es la receta y preparación. Lo típico de la salchicha de cerdo de picado intermedio es el toque de la mejorana, que siempre hay que poder saborear, independientemente de las especias que se utilicen”, explica.

Uno puede enterarse de todo esto en el nuevo museo de la Bratwurst, que creó la Asociación Protectora. Después del Bratwurstmuseum en Mühlhausen, Turingia, es el segundo en Alemania dedicado a este embutido.

Allí, en una superficie de 100 metros cuadrados, el visitante puede empaparse de los más de 700 años de historia, fabricación y preparación de la Wurst, mediante carteles explicativos, pantallas y objetos en exposición.

Sin embargo, el público no podrá experimentar allí de primera mano el sabor de la Bratwurst. Deberá, en cambio, conformarse con una videoinstalación que muestra al embutido en una parrilla.

Por lo tanto, la opción es dirigirse a uno de los restaurantes cercanos que las ofrecen. Allí se las sirve en un plato de hojalata con chucrut y ensalada de patatas. “Se comen con rábano picante, no con mostaza”, aclara el chef Alexander Herrmann, conocido por programas culinarios de televisión.

Y agrega: “La Nürnberger Bratwurst es de culto para mí. No se la consigue así en ningún otro lugar del mundo”.

Ya en el siglo XIX peregrinaban los viajeros a Núremberg para comer la Bratwurst en una de sus famosas cantinas. 

Hace tiempo, era la comida de los pobres que se ofrecía en los puestos de comida callejera. Hasta el día de hoy, el “Drei im Weggla” -tres salchichas en un panecillo- se sirve tradicionalmente en la mano.

De esta manera, se convirtieron en uno de los primeros productos de comida rápida, explica Astrid Donalies, de la Sociedad Alemana de Nutrición.

Con una sola comida, la Bratwurst brinda gran cantidad de energía, lo que antes era una ventaja en medio de una cotidianeidad muy intensa. Sin embargo, la recomendación hoy, debido a la frecuente elevada cantidad de grasas, es consumirla con moderación y esporádicamente.

dpa

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