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Mano fracturada: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

La fractura de la mano es una fractura o quebradura de uno o más huesos de la mano. Esta lesión puede producirse por golpes directos o caídas. Los accidentes automovilísticos pueden provocar la fractura de los huesos de la mano, a veces en varias partes y a menudo requieren la reparación quirúrgica.
El riesgo de fracturarse la mano es mayor si haces deporte de contacto como el fútbol americano o el hockey, o si padeces un trastorno que hace que los huesos sean más delgados y frágiles (osteoporosis).
Es importante tratar la fractura de la mano tan pronto como sea posible. De lo contrario, los huesos podrían soldarse en la alineación incorrecta, lo que podría afectar tu capacidad para realizar actividades cotidianas, como escribir o abotonar una camisa. El tratamiento oportuno también ayuda a minimizar el dolor y la rigidez.

Síntomas

Una mano quebrada puede causar estos signos y síntomas:
Dolor intenso que puede empeorar al cerrar apretar o mover la mano
Hinchazón
Sensibilidad
Hematomas
Deformidad aparente, como un dedo torcido
Rigidez o incapacidad para mover los dedos o el pulgar
Entumecimiento en la mano o los dedos

Cuándo tienes que llamar a un médico

Si crees que podrías tener la mano fracturada, consulta con un médico de inmediato, especialmente si tienes entumecimiento, inflamación y dificultad para mover los dedos. Un retraso en el diagnóstico y el tratamiento puede impedir que la fractura sane correctamente, disminuir el rango de movimiento y reducir la fuerza de sujeción.

Salud
Cada enfermedad tiene una o varias formas de diagnosticarla para así detectarla y luego combatirla (FERNANDO CARRANZA GARCIA/CUARTOSCURO)

Diagnóstico

El diagnóstico de una fractura en la mano generalmente incluye un examen físico de la mano afectada y una radiografía.

Tratamiento

Si los extremos quebrados del hueso no se encuentran alineados, podrían generarse espacios entre las piezas óseas o los fragmentos se podrían superponer. El médico deberá manipular las piezas y colocarlas en su lugar mediante un procedimiento que se denomina reducción. Según el dolor y la inflamación que tengas, es posible que necesites una anestesia local o general antes de este procedimiento.
Independientemente del tratamiento, es fundamental que muevas tus dedos de manera regular mientras la fractura se cura para prevenir la rigidez. Pregúntale a tu médico cómo debes moverlos. Si fumas, deja de hacerlo. Fumar puede retrasar o impedir que los huesos se curen.

Inmovilización

Es fundamental restringir el movimiento del hueso quebrado de la mano para que se suelde de manera adecuada. Para hacer esto, es probable que necesites una tablilla o un yeso. Te recomendarán que mantengas la mano por encima del nivel del corazón tanto como puedas para reducir la hinchazón y el dolor.

Medicamentos

Para reducir el dolor, es posible que el médico indique el consumo de un analgésico de venta libre. Si el dolor es intenso, quizás debas tomar un medicamento opioide, como la codeína.
Los AINE pueden ayudar a aliviar el dolor pero también dificultan la curación del hueso, en especial si se consumen a largo plazo. Pregunta al médico si puedes tomarlos para aliviar el dolor.
Si tienes una fractura expuesta, en la cual hay una herida o ruptura de la piel cerca del lugar de la lesión, es posible que te indiquen antibióticos para evitar que la infección llegue al hueso.

Terapia

Después de que te retiren el yeso o la férula, es probable que necesites realizar ejercicios de rehabilitación o terapia física para reducir la rigidez y restablecer el movimiento de la mano. La rehabilitación puede ayudar, pero puede llevar varios meses o más completar la curación.

Cirugía y otros procedimientos

Es posible que necesites cirugía para implantar pernos, placas, varillas o tornillos para mantener los huesos en su lugar mientras estos se curan. Podría utilizarse un injerto óseo para favorecer la recuperación. Estas opciones podrían ser necesarias si padeces lo siguiente:
Una fractura expuesta.
Una fractura en la que partes del hueso se mueven antes de curarse.
Fragmentos de hueso sueltos que podrían ingresar en una articulación.
Daño en los ligamentos, los nervios o los vasos sanguíneos circundantes.
Fracturas que se extienden a una articulación.
Incluso después de la reducción y la inmovilización con yeso o férula, los huesos pueden desplazarse. Por eso, probablemente el médico controle tu progreso con radiografías. Si los huesos se mueven, es posible que necesites cirugía.

Con información de Mayo Clinic

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