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¿Las empresas tecnológicas deberían quedarse en Rusia o retirarse?

Especial para Infobae de The New York Times.

La comunidad empresarial internacional está retirando sus negocios de Rusia. Las empresas de tecnología globales, entre ellas Google, Facebook y Apple, siguen operando normalmente en el país.

Tras la invasión rusa de Ucrania, los gigantes del sector energético anunciaron planes para anular los proyectos de extracción de petróleo y gas en el país. Varios fabricantes de automóviles declararon que ya no producirían ni venderían vehículos en Rusia. Los bancos, en su mayoría, han bloqueado el acceso de Rusia al sistema financiero global.

Sin embargo, los rusos siguen usando sus iPhones, viendo videos de YouTube y conversando por WhatsApp y Telegram. Eso podría cambiar pronto. El gobierno ruso está tratando de reforzar su control sobre las empresas tecnológicas extranjeras. Y el martes, Apple declaró que suspendería la venta de sus productos en Rusia.

Una pregunta compleja sigue en el aire: ¿Ucrania y la democracia mundial se benefician más de que los principales servicios tecnológicos sigan disponibles en el territorio ruso o —como lo han implorado los líderes ucranianos— de que ese país sea tratado como paria y sea excluido de los servicios digitales populares? A continuación, analizamos los pros y contras.

Primero, la historia de la tecnología en zonas de conflicto:

Esta semana, mis colegas de The New York Times Adam Satariano y Sheera Frenkel escribieron que Ucrania representa una oportunidad para que las empresas tecnológicas “demuestren que pueden usar su tecnología para el bien de una manera que no se ha visto desde las protestas de la Primavera Árabe en 2011, cuando las redes sociales conectaron a los activistas y fueron celebradas como un instrumento para la democracia”.

En los años transcurridos desde esas insurreccionas ciudadanas, las empresas tecnológicas no siempre han logrado destinar sus recursos y su atención a defender con firmeza a las personas atrapadas en zonas de conflicto o a merced de gobiernos autocráticos en países como Birmania, Etiopía y Afganistán.

El año pasado, los aliados de Alexéi Navalny, el político encarcelado de la oposición rusa, criticaron a Apple y a Google por acatar las órdenes del gobierno de retirar una aplicación diseñada para coordinar votos de protesta en las elecciones rusas.

Esta vez, el panorama se ve distinto. Las empresas tecnológicas parecen más dispuestas a tomar partido y a manifestar su apoyo a Ucrania.

El poder de una retirada:

Mykhailo Fedorov, el ministro de Transformación Digital de Ucrania, ha recurrido a su cuenta de Twitter para denunciar el descaro de Facebook, Google, Apple y Netflix a fin de que suspendan o limiten sus servicios tecnológicos en Rusia. De hacerlo, afirmó Fedorov, podrían estimular a los rusos a rebelarse contra la invasión de su gobierno.

“En 2022, la tecnología moderna quizá sea la mejor respuesta a los tanques” y otras armas, escribió en una carta dirigida al director ejecutivo de Apple, Tim Cook.

Las redes sociales en Rusia, y fuera del país, también son semilleros para la propaganda pro-Kremlin que retrata a los ucranianos como los agresores y engaña a los ciudadanos sobre las acciones del gobierno ruso en Ucrania.

Por qué sería útil quedarse en Rusia:

David Kaye, jurista y exrelator especial de las Naciones Unidas sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de expresión, me dijo que, al menos por ahora, sería un error que las empresas tecnológicas se retiraran de Rusia.

Kaye comentó que el daño causado por la información falsa o tergiversada que circula en línea en Rusia era relativamente poco comparado con las maneras productivas en que los ciudadanos, activistas y periodistas rusos estaban usando YouTube, Telegram, Signal, Instagram y los teléfonos inteligentes de Google y Apple.

Estas tecnologías les revelan a los rusos información más allá de la propaganda del gobierno y contradicen la narrativa del Estado sobre la guerra. (Los ucranianos también están recurriendo a las redes sociales para ridiculizar a los soldados rusos, movilizar a los extranjeros para que se unan a su causa y compartir información de seguridad).

“Aunque apoyo por completo la idea de que las empresas estadounidenses e internacionales deberían bloquear a Rusia de sus operaciones en este momento, algunas empresas están facilitando comunicaciones para personas que de verdad las necesitan”, señaló Kaye.

Nada es sencillo en la guerra y Kaye se apresuró a añadir: “Estoy consciente de que esto podría tener sus desventajas y debemos pensarlo bien”.

Los riesgos implicados:

Al respaldar a los gobiernos europeos o al de Estados Unidos contra Rusia, las empresas se arriesgan a parecer marionetas de Occidente. Eso podría resultar contraproducente para los disidentes y periodistas rusos y podría afectar las relaciones de las empresas tecnológicas en otros países.

Por otra parte, quedarse en el territorio podría poner en peligro a los empleados de las empresas. Rusia es uno de los países que establecen la llamada ley de aterrizaje que hace a los empleados locales de empresas extranjeras más vulnerables a multas, detenciones u otras formas de castigo si sus empresas no cumplen con las órdenes del gobierno.

A fin de cuentas, puede que la decisión sobre su futuro en Rusia no esté en manos de los gigantes de la tecnología. Los rusos han tenido dificultades para usar Facebook y Twitter porque el gobierno ha bajado las velocidades de acceso a internet de esos sitios web y aplicaciones. Adam advirtió que el siguiente objetivo podría ser YouTube.

“Es más probable que el Kremlin tome la decisión de si se quedan o se van” las empresas tecnológicas, comentó Adam.

También existe una pregunta relacionada y difícil, que por ahora dejaré de lado, sobre qué deberían hacer las principales empresas tecnológicas fuera de Rusia, sobre todo con los medios de comunicación del Estado ruso como RT u otras fuentes de propaganda. El miércoles, Twitter se convirtió en la empresa de internet más reciente en restringir la actividad de los medios informativos del Estado ruso dentro de la Unión Europea.

Un comentario final:

Suelo tener cuidado de no tratar a las empresas tecnológicas como una especie aparte que está exenta de las reglas normales para las corporaciones. Pero como está demostrando esta guerra, la información y los servicios de comunicación a nivel mundial no son como los autos o los barriles de petróleo.

Las empresas tecnológicas son entidades con fines de lucro sin responsabilidad pública, pero se han vuelto tan poderosas que ahora funcionan como pequeños ministerios de relaciones exteriores.

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