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Gabriel Matías, brasileño de corazón, flamenco por convicción

Madrid, 31 jul. El bailaor Gabriel Matías podría haber nacido en cualquier rincón de la región española de Andalucía (sur), pero lo hizo en Brasil, un lugar donde la pasión por el baile es tan profunda como en España, aunque fue el flamenco, en lugar de la samba, el ritmo que le cautivó.

Recuerda que cuando escucho por primera vez la guitarra y el cante le llamó la atención “la música, la percusión, poder reproducir sonidos con el cuerpo”, explica en una entrevista con EFE el bailaor, que ha colaborado con algunas de las compañías más importantes de España, además de actuar en solitario en tablaos flamencos de Madrid.

“Mi madre comenzó a bailar flamenco, me recogía del colegio y nos íbamos directos a sus clases, fue con ella y su grupo donde descubrí un mundo nuevo”, con el que recuerda que empezó a socializar, “no tenía muchos amigos”.

Matías (Porto Alegre-Brasil, 1994) comenzó a estudiar de la mano de maestros como Robinson Gambarra y Juliana Prestes, a los 11 años empezó a participar en distintos espectáculos y ganó en dos ocasiones el premio “Açorianos de Dança” en la categoría Mejor Bailarín.

EL FLAMENCO COMO VOCACIÓN

“El flamenco para mí es vocacional. Empiezas con una gala, vas formándote y cuando te quieres dar cuenta estás trabajando”, detalla.

Terminó los estudios superiores y cuando tenía que elegir qué iba a seguir estudiando decidió viajar solo a Madrid e inscribirse en clases de flamenco en el Festival de la localidad de Jerez (sur de España).

Un festival que le acogió como alumno y que en 2019 le consagró como Mejor solista profesional Figura Masculino en el Concurso Internacional Flamenco Puro.

Regresó a su país, pero ya no había vuelta atrás, con veinte años se instala en la capital española con la intención de estar dos meses y ya van ocho.

“Madrid es mi casa”, sentencia, aunque cada vez que puede viaja a visitar a su familia.

“La ignorancia jugó un papel positivo”, comenta con una sonrisa. “Tenía ganas y voluntad de vivir la experiencia”, señala, y agradece la ayuda de aquellos que creyeron en él, sus maestros y “sobre todo mi familia que siempre, dentro de sus posibilidades económicas, me han ayudado. Sin mi madre no estaría bailando”.

La bailaora Eva Yerbabuena, con la que quedó “hipnotizado” cuando la vio sobre un escenario siendo un adolescente, es su inspiración. “Me impactó muchísimo”.

EL ESFUERZO TRAS LA PANDEMIA

Estudios y trabajo han sido su actividad principal hasta conseguir el Título Superior en Danza en la especialidad de Pedagogía del Baile Flamenco en el Conservatorio Superior de Danza María de la ciudad castellana de Ávila (centro), aunque la pandemia del coronavirus supuso un punto de inflexión que le hizo pensar en abandonar.

“Sentía que mi esfuerzo no era correspondido. Hubo un momento que me planteé dejar de bailar”, comenta, pero remontó el vuelo y presentó su primer espectáculo “Ellos”, dedicado a grandes nombres del flamenco como Mario Maya, El Güito y Tomás de Madrid.

Asegura que dentro del baile tiene muchas cosas por hacer y no se quiere limitar. “Soy profesor, bailo, sigo estudiando. Me gusta coreografiar”, tenía en mente montar su propia compañía, pero con su actividad “multifaceta” ha decidido esperar.

Por el momento, su próximo objetivo es presentar un espectáculo dentro del Festival Suma Flamenco Joven en otoño en los Teatros del Canal, acompañado de Alejandro Moreno, a la guitarra, y Roberto Lorente y Eleazar Cerreduela al cante.

“Estoy cumpliendo un sueño”, concluye Gabriel Matías.

Inmaculada Tapia

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