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Freddy Rodríguez, un artista que exploró sus raíces dominicanas, muere a los 76 años

Especial para Infobae de The New York Times.

Freddy Rodríguez, un artista que exploró la colonización, la inmigración y otros aspectos de su ascendencia dominicana y encontró el éxito en Estados Unidos en un momento que los artistas de raíces latinoamericanas no atraían tanta atención de la corriente dominante del arte, murió el 10 de octubre en Queens, Nueva York. Tenía 76 años.

Su esposa, Mary McKenna Rodríguez, dijo que la causa de su muerte fue la esclerosis lateral amiotrófica, mejor conocida como la enfermedad de Lou Gehrig.

Rodríguez, quien nació en la República Dominicana y llegó a Nueva York en la adolescencia, tuvo una carrera artística de amplio alcance. Sus primeras obras, de fines de las décadas de 1960 y 1970, eran abstracciones geométricas, inspiradas en parte, en los rascacielos neoyorquinos.

“Tenía un trabajo en Manhattan y, a la hora del almuerzo, hacía bocetos de los edificios de alrededor y después los convertía en pinturas”, explicó alguna vez.

Después adquirió un estilo más expresionista y comenzó a recurrir de manera más explícita a la historia: la colonización de su país natal y otros de Latinoamérica; la participación que la Iglesia católica romana, en la que fue criado, tuvo en ahondar la opresión y después en los escándalos sexuales; la experiencia migratoria y la tensión entre mantener sus costumbres y adaptarse a un nuevo país.

“Uno pasa un buen rato observando ‘The Heart of the Quixote’ de Freddy Rodríguez de la República Dominicana“, escribió William Zimmer en The New York Times en 1990, en una reseña de una exposición colectiva de artistas hispanos del Discovery Museum en Bridgeport, Connecticut. “Este corazón, de color rojo intenso sobre un fondo azul pálido, no solo sangra, sino que está dividido”.

A Rodríguez le gustaba crear series; se inspiraba mucho en la literatura, en particular por las obras del escritor argentino Julio Cortázar, y consideraba cada cuadro de una serie como un nuevo capítulo. Una serie trataba de la esclavitud. Otra era un homenaje a los jugadores de béisbol dominicanos.

Otra, la serie “Vestment” (vestiduras), creada en la década de 1990, cuando las acusaciones sobre los sacerdotes católicos estaban llamando la atención, hablaba de esas controversias, así como del papel de la Iglesia en la eliminación de las culturas nativas. Las prendas del clero, dijo Rodríguez en una entrevista de 2015 con la célebre historiadora del arte y comisaria E. Carmen Ramos, eran una especie de traje, que evocaba y oscurecía a la vez.

“Tienen una dualidad para mí”, dijo. “Algunos, pueden hacerte sentir muy reverente. Pero otros, creo que lo utilizan para ocultar algo”.

El medio principal de Rodríguez fue la pintura, pero también incorporó otros materiales a sus obras y se ramificó en el collage, la escultura y otros géneros. Con cada nueva idea, dijo, “tenía que encontrar un nuevo estilo; tenía que encontrar nuevos materiales para colocarlos en mis pinturas”.

“Utilizo el metal con el lienzo”, añadió. “Utilizo cuero con lienzo. Utilizo tierra. Utilizo vidrio, aserrín… todas estas cosas”.

Pero quizás su obra más vista fue su monumento al aire libre en Queens para los que murieron en el accidente del vuelo 587 de American Airlines en noviembre de 2001. El avión acababa de despegar del aeropuerto internacional Kennedy con destino a la República Dominicana y muchas de las 260 personas que iban a bordo se dirigían a su país o eran inmigrantes que regresaban de visita (cinco personas también murieron en tierra). El monumento, que se inauguró en 2006, es un muro curvado y perforado con los nombres de los fallecidos inscritos en bloques de granito y espacios para que la gente deje recuerdos. También hay un gran portal con vistas al océano.

“Mira la luz que entra por el muro y por el portal”, dijo Rodríguez al Times en 2011 en un acto de conmemoración del décimo aniversario del accidente. “La luz es como el alma. Y la luz atraviesa la puerta del paraíso”.

Federico Augusto Rodríguez nació el 2 de diciembre de 1945, en Santiago de los Caballeros. El dictador Rafael Leónidas Trujillo, conocido por su brutalidad, estaba en el poder y, tras su asesinato en 1961, el país se vio envuelto en un periodo de caos. En una entrevista de 2014 con la artista y curadora Marcia G. Yerman, Rodríguez dijo que formaba parte de un movimiento estudiantil que buscaba “el tipo de libertad que se niega en una dictadura” y comenzó a sentir que su situación era precaria.

“Amigos fueron torturados y asesinados. Las cosas se pusieron muy mal”, dijo.

Se fue a Nueva York en 1963 y se graduó de la Haaren High School en Manhattan. Un maestro le dio un pase para ir al Museo de Arte Moderno, donde por primera pudo contemplar arte abstracto.

“Me enamoré de la abstracción de inmediato, en particular de la abstracción geométrica”, dijo en la entrevista con Ramos.

Regresó durante un breve periodo a la República Dominicana, luego vivió por un tiempo en Puerto Rico, pero para fines de la década de 1960 regresó a Nueva York para quedarse. Estudió Diseño Textil en el Fashion Institute of Technology y también en la New School.

Rodríguez contrajo matrimonio con Mary McKenna en 1977. Además de su esposa, le sobreviven dos hijas, Erin Rodríguez y Caitlin Rodríguez Elberson, así como tres nietos.

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