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R.Dominicana.- República Dominicana vota este domingo para un cambio de era con la amenaza del coronavirus

03/07/2020 Gorra de la campaña electoral del candidato opositor Luis Abinader en República Dominicana POLITICA LATINOAMÉRICA REPÚBLICA DOMINICANA INTERNACIONAL TWITTER DE LUIS ABINADER

03/07/2020 Gorra de la campaña electoral del candidato opositor Luis Abinader en República Dominicana POLITICA LATINOAMÉRICA REPÚBLICA DOMINICANA INTERNACIONAL TWITTER DE LUIS ABINADER

Luis Abinader podría acabar con la hegemonía del PLD en la política dominicana

MADRID, 4 (EUROPA PRESS)

República Dominicana celebra este domingo unas elecciones presidenciales que, de la mano de Luis Abinader, podrían poner fin a una era de claro dominio del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en la política de la nación caribeña, debido a las pugnas internas y a los vientos de cambio, todo en el marco de una pandemia que no remite.

Unos 7,5 millones de dominicanos votarán este 5 de julio para elegir al presidente y vicepresidente, a 190 diputados y 32 diputados del Congreso y a 20 representantes al Parlamento Centroamericano (Parlacen).

Luis Abinader, del Partido Revolucionario Moderno (PRM), sería el ganador de estos comicios, según las encuestas publicadas en los últimos meses, algunas de las cuales le conceden incluso la victoria directa, sin necesidad de ir a una segunda vuelta el próximo 26 de julio.

El PRM degustó un aperitivo de lo que podrían ser estas elecciones generales en las municipales del 15 de marzo. Se hizo con el 40% de los votos y 81 alcaldías, entre ellas la de Santo Domingo, con Carolina Mejía como primera alcaldesa de la capital.

Su principal obstáculo en la carrera presidencial es el candidato oficialista Gonzalo Castillo, del PLD. Unos pocos sondeos le sitúan como vencedor, pero la mayoría coinciden en que su gran hazaña se limitaría a pasar a segunda vuelta, donde sería derrotado por Abinader.

El tercero en liza, aunque con escasas probabilidades de éxito –a juzgar por estas mediciones–, es el ex presidente Leonel Fernández, disidente del PLD que ahora aspira a un cuarto mandato con La Fuerza del Pueblo, un nuevo partido fundado por él mismo.

Sin embargo, la ambición política de Fernández podría verse colmada con su mujer, la actual vicepresidenta Margarita Cedeño, que espera revalidar el cargo con Castillo como candidato presidencial.

LUCHA DE CAUDILLOS

El triunfo de Abinader trascendería con mucho el mero éxito personal. Terminaría con la hegemonía política del PLD, que ha gobernado la nación caribeña 20 de los últimos 24 años y de forma ininterrumpida los últimos 16.

Una de las claves de este fin de ciclo es la lucha fraticida que han protagonizado el presidente saliente, Danilo Medina, y Fernández, precisamente los dos responsables del incontestable liderazgo del PLD.

«Entre Fernández y Medina la relación ha tenido altibajos: se han sucedido alianzas y duros enfrentamientos desde hace dos décadas, aunque hasta ahora no habían mermado el control político del PLD», explican Carlos Malamud y Rogelio Núñez, investigadores del Real Instituto Elcano en su análisis sobre las elecciones dominicanas.

Fernández le ha venido cortando el paso a Medina desde que en 2007 se postuló para sucederlo como mandamás del partido. En 2012, logró alcanzar la cúspide de la jerarquía interna, si bien mediante un pacto que garantizaba cuotas de poder a los ‘leonistas’ empezando por el rol de su mujer, Cedeño, como vicepresidenta.

La guerra civil en el PLD se desató definitivamente el año pasado, cuando Fernández boicoteó el plan de Medina para reformar la Constitución y poder competir así por un tercer mandato consecutivo.

Medina se cobró su venganza en las elecciones primarias. Tras ser derrotado por Castillo, candidato ‘danilista’, Fernández abandonó las filas del PLD para fundar un nuevo partido: La Fuerza del Pueblo.

«EL CAMBIO VA»

Abinader, aunque con escasas diferencias ideológicas respecto al PLD, ha sabido capitalizar la descomposición interna del partido gobernante, algo que refleja en su eslogan electoral: «El cambio va».

«De este lado están los que creen que no hay diferencias entre el gobierno y sus intereses personales, los que han pisoteado la democracia y la institucionalidad de la República y quieren continuar como un partido único. Mientras, del otro lado están la esperanza y el cambio a ese modelo de corrupción», ha dicho.

Este economista de 52 años, magnate del turismo y la construcción, tiene el viento a su favor. Por un lado, su segunda candidatura presidencial llega en un momento en el que el ‘voto de castigo’ a quienes están en el Gobierno manda en la región y, por otro, se ha alineado con dos poderosas corrientes: la igualdad de género y la racial.

El único escollo de la campaña electoral para Abinader ha sido el coronavirus. El pasado 10 de junio anunció con un vídeo difundido en redes sociales que tanto él como su mujer habían contraído la COVID-19. Si bien mantuvo su actividad virtual, hasta el día 27 del mismo mes no pudo volver al terreno.

UNAS ELECCIONES DIFERENTES

Al margen del potencial cambio de siglas en la Presidencia, la votación de este domingo representa también un desafío para República Dominicana en términos democráticos y sanitarios.

El país sufrió una convulsión el 16 de febrero cuando en plena jornada electoral para renovar los gobiernos locales la votación tuvo que suspenderse por problemas en el sistema de voto electrónico. Una auditoría de la Organización de Estados Americanos (OEA) reveló una «mala gestión» de la Junta Central Electoral (JCE) por «el mal diseño del software» y la falta de controles de calidad. El resultado fue que en algunas máquinas no se cargaron todas las candidaturas.

La JCE asumió los errores y cesó a su jefe del área informática antes de repetir las elecciones municipales el 15 de marzo bajo la atenta mirada de la OEA, que este 5 de julio volverá a participar como observador electoral.

Además, las de República Dominicana serán las primeras elecciones que se celebran en la región –nuevo foco de la pandemia a nivel mundial– con el coronavirus circulando, por lo que en los centros de votación se impondrán la distancia social, el gel hidroalcohólico y la mascarilla.

La COVID-19 ha modificado igualmente la agenda electoral, empezando por el calendario –estos comicios estaban previstos para el 17 de mayo– y siguiendo por los temas, ya que la corrupción y la inseguridad ciudadana, otrora principales ejes, han dado paso al debate sobre cómo se ha gestionado la crisis sanitaria y cómo capear la económica.

República Dominicana es uno de los países caribeños más afectados por el coronavirus, con unos 35.000 casos y casi 800 muertos. Con junio decayeron el estado de emergencia y los toques de queda y cuarentenas y despegó una desescalada que ya ha permitido la llegada de los primeros turistas, la reapertura de bares y restaurantes y grandes mítines –con orquesta incluida– para el cierre de campaña.

La economía se vislumbra como el mayor reto para quien se haga con la banda presidencial. Hasta ahora una de las economías más dinámicas de la región, lo cual ha propiciado la expansión de la clase media, aún tiene una importante bolsa de población vulnerable (44%), de acuerdo con la CEPAL, que podría sufrir el fuerte impacto del parón global.

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