Inicio / ACTUALIDAD / Nos urge un acto de buena política

Nos urge un acto de buena política

Ortega y Gasset decía que la claridad es la cortesía del filósofo. Parafraseándolo, podemos decir que la austeridad debe ser la cortesía del político.

En una crisis económica y social tan profunda como esta, la austeridad es un imperativo tanto ético como práctico de buena gestión.

Lamentamos que el presidente Alberto Fernández no haya entendido la propuesta que le hiciera llegar el interbloque de diputados de Juntos por el Cambio, en el sentido de hacer un aporte a la equidad y al esfuerzo que está haciendo el conjunto de la sociedad.

La propuesta contempla la creación de un Fondo de Emergencia destinado a atender los aspectos más urgentes de la gestión de la crisis. Especialmente en garantizar el Acceso Universal al Sistema de Salud en el contexto de la emergencia, en la compra de insumos críticos de internación y de protección al personal de salud, y el aumento de la capacidad de compra de reactivos para reforzar una política de testeo estratégico. Así como también contribuir al sostenimiento del empleo en el sector privado, especialmente el que generan las pymes de nuestro país.

Proponemos también que ese fondo se constituya con el 30% de los ingresos de la totalidad de los cargos jerárquicos del Poder Ejecutivo Nacional, Poder Legislativo Nacional y Poder Judicial de la Nación (ministros de la CSJN, camaristas, jueces, secretarios, senadores, diputados, presidente, vicepresidente, ministros, secretarios y subsecretarios de Estado), el Ministerio Público, los directorios de las empresas públicas y los organismos descentralizados y desconcentrados, más todos los ahorros que el sector público pueda realizar durante esta etapa, invitando también a provincias y municipios a tomar medidas de idéntico tenor. Todo ello por un plazo de 90 días, sometiendo el control del gasto sobre dicho fondo a la Auditoría General de la Nación.

La respuesta del Presidente fue decepcionante. En una entrevista dijo que iba a ser sincero, aunque fuera políticamente incorrecto. “Yo reivindico la política. Yo reivindico el servicio público que la política presta. Yo no voy a ser un hipócrita. Esa no es la solución que Argentina necesita. La verdad no lo creo, no estoy de acuerdo con eso”, explicó. “Nunca me sumé a esa lógica. Nunca. Si la política tuvo personajes que han desmerecido la política, yo no soy uno de ellos. Y los que me acompañan tampoco lo son”, agregó. Con bastante mala intención y procurando confundir, el Presidente desvió el verdadero sentido de la pregunta. (Omite que algunos de los personajes que lo acompañan han desmerecido groseramente a la política: dime de qué alardeas y te diré de qué careces, dice el dicho popular). Cabe señalar que la pregunta, asentida por el Presidente, caracterizaba de demagógica nuestra propuesta y la oponía al “mejor” camino propuesto por Máximo Kirchner de gravar la ganancia de las grandes empresas y a quienes blanquearon capitales. Si bien el Presidente evitó pronunciarse sobre el proyecto del jefe de su bloque, desestimó nuestra propuesta y demostró no haberla entendido.

Lo que proponíamos podría significar de hecho una reducción de dos dígitos en la planilla salarial del sector mientras dura la emergencia.

Que algunos funcionarios políticos donen en parte sus sueldos es simplemente un gesto que, si no es acompañado de una propuesta capaz de dar claras señales de esfuerzo compartido y alivio en un gasto público hoy imposible de financiar, no produce consecuencias reales.

Estamos frente a un fenómeno mundial que representa la mayor depresión que se haya visto en casi un siglo y se requiere el esfuerzo compartido de la sociedad para afrontar esta situación.

Es la motorización de los sectores productivos más dinámicos lo que puede poner a los argentinos a trabajar, y lo que permitirá sacar al país adelante cuando superemos la pandemia.

Hoy, muchos empresarios no saben cómo van a pagar los salarios de los trabajadores y, tanto unos como otros, enfrentan la incertidumbre de no saber si se van a poder mantener esos puestos de trabajo. No hay nada más alejado de las angustias de los responsables por el sostenimiento de trabajadores que la palabra “miserables” dicha también por el Presidente, tal vez en su desconocimiento de lo que implica sostener una empresa en las últimas décadas en la Argentina.

Los únicos argentinos que no tienen ese problema son los empleados públicos. Nuestra propuesta era que se les hiciera una reducción temporaria del salario a los jerarquizados, a los que cobran mucho más que la media de ingresos en el país.

El Presidente ha dicho que no está dispuesto a hacerlo, pero estamos en democracia y el Congreso puede hacer algo al respecto. No aceptamos un no por respuesta. Estamos trabajando en un proyecto de ley que, al modo de lo que se hizo en Uruguay, haga al sector público participar del esfuerzo.

Los reaccionarios anti política en su ceguera y falta de propuestas piden a los gritos que los políticos bajen sus sueldos. Son los que a propósito olvidan que fue el Congreso el lugar desde donde se frenó el aumento de las retenciones que hubiera pulverizado el campo argentino.

La buena política tiene que ir por más, tiene que ir por el funcionamiento pleno del Congreso, que tiene que ser el ámbito de debate y elaboración de propuestas para aliviar la pesada carga que significa para los sectores productivos un Estado que no está en condiciones de financiar su actual nivel de gastos y requiere reordenar sus prioridades.

Necesitamos un Estado fuerte y vigoroso, con salud y educación públicas de calidad. Un Estado que apoye a sus sectores productivos, que provea la infraestructura que facilite la producción, los servicios, la circulación de bienes e información, haciendo posible la ampliación de la oferta de aquello que sabemos hacer bien, y hacer de esto una fuente de prosperidad y riqueza del conjunto.

Se vienen tiempos difíciles. Habrá mucho por hacer. Los empresarios y trabajadores que van a sacar el país adelante necesitan un Estado que sea estímulo y apoyo, no una carga que dificulte su tarea. Los malos políticos son efectivamente un problema; la buena política debe guiar el camino, los legisladores debemos hacer del Congreso un actor fundamental en la superación de la pandemia sanitaria y la depresión económica.

El autor es diputado nacional (UCR)

también puedes leer

Gobierno de AMLO violó tratado bilateral al publicar caso Cienfuegos: Justicia EEUU

(Foto arte: Jovani Pérez Silva/ Infobae México) De acuerdo con el Departamento de Justicia de …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *