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La Facultad de Ingeniería del Ejército trabaja en la fabricación de máscaras sanitarias y respiradores

Si bien es un hecho bastante difundido por estos días el involucramiento de las fuerzas armadas en general y el Ejército Argentino en particular en tareas relacionadas con la contención social en medio de la pandemia producida por el Coronavirus, lo que más ha trascendido a la opinión pública se relaciona con el reparto de comida en diversas localidades del gran Buenos Aires, el aporte sanitario dado por personal y hospitales reubicables y diversas tareas de apoyo de distinta índole en barrios carenciados.

Pero al margen de estas misiones -contempladas en la ley de defensa nacional y subsidiarias a la defensa militar del territorio- en el marco de los esfuerzos conjuntos para minimizar los efectos de la pandemia COVID-19 comienzan a generarse puertas adentro de los cuarteles iniciativas originadas en mandos medios de las fuerzas las que una vez propuestas a las autoridades políticas del área cobran una importancia superlativa en medio de la actual emergencia sanitaria. En este sentido, consultado por Infobae el ministro de Defensa Agustín Rossi ponderó la iniciativa y aseguró: “Todas las capacidades de las Fuerzas Armadas están puestas al servicio del combate contra la pandemia del coronavirus, tal como lo solicitó nuestro presidente Alberto Fernández».

La Facultad de Ingeniería del Ejército

En diálogo con Infobae, el coronel mayor Alejandro Köhler, decano de esta unidad académica dependiente la Dirección General de Educación del Ejército y de la Universidad de la Defensa, explica que en momentos en los que las clases presenciales se encuentran interrumpidas, la facultad esta empeñada en dos tareas fundamentales. La primera de ellas es la de llevar adelante el ciclo lectivo en forma virtual o no presencial de la misma manera en que lo hacen otras instituciones educativas del país. En segundo lugar, junto a sus colaboradores, ha trabajado en la reconversión de los laboratorios académicos de las distintas especialidades en ingeniería que se cursan en los claustros universitarios, en líneas de producción de elementos destinados a la protección del personal de la fuerza y del sistema de salud nacional que realiza tareas en zonas de riesgo sanitario y asimismo en otros de primera necesidad para pacientes afectados por COVID-19. Tal el caso de los respiradores mecánicos.

Esta idea surgió a partir de la toma de conocimiento de la magnitud de esta pandemia y sabiendo como decano cuáles son las capacidades humanas y tecnológicas que existen en la facultad ya que contamos con 16 laboratorios. De las muchas ideas que surgieron, una apuntaba a usar el laboratorio de Mecatrónica con sus impresoras 3D para iniciar la fabricación en serie de máscaras de protección sanitaria y piezas plásticas para la fabricación de respiradores. Fue así que, a partir del visto bueno y el apoyo financiero que recibimos de parte de la Dirección General de Educación del Ejército y de la Universidad de la Defensa, se adquirieron las materias primas necesarias y se comenzó la fabricación. Todo lo que producimos se encamina por los canales orgánicos del Ejército para que llegue al personal que lo necesita”, señaló el decano.

El ingeniero Hernán San Martín es un joven profesional civil egresado de la Facultad del Ejército, y en la actualidad ocupa el cargo de director del laboratorio de Mecatrónica de la institución. Integra un grupo ocho profesionales entre los que incluso se encuentra Guillermo Arnold, estudiante de ingeniería de la Universidad de Belgrano, entidad educativa con la que la facultad tiene un convenio. Se dividen en turnos para no parar la producción de elementos sanitarios en la que se han embarcado y además para cumplir con el distanciamiento social en vigencia. Cargado de entusiasmo por el servicio que están prestando en la emergencia, relata: “Este laboratorio está particularmente dedicado a las tareas de extensión universitaria. Si bien es principalmente académico, mantenemos fluidos contactos con el sector industrial y realizamos muchos proyectos de carácter social. Participamos incluso en convocatorias de distintos ministerios y de esta forma generamos fondos para proseguir con nuestras actividades. En este contexto, descubrimos la posibilidad de comenzar a desarrollar el proyecto de respiradores y la fabricación de máscaras sanitarias”.

Fueron los propios integrantes del laboratorio quienes efectuaron modificaciones al diseño standard de las máscaras sanitarias para hacerlas más eficientes y según detalla San Martín, se comenzó trabajando con un polímero biodegradable derivado del ácido láctico conocido como P.L.A y que se fabrica con recursos renovables. Luego se incursionó con PET.G que es un material transparente, resistente y fácil de procesar. Actualmente el laboratorio militar, está usando una combinación de ambos materiales para lograr un producto final de calidad adecuada.

» Acabamos de terminar las primeras 400 máscaras y en este momento estamos coordinando con empresas privadas del sector para fabricar la matriz necesaria para comenzar a producir utilizando el sistema de inyección que nos permitirá pasar de las 80 unidades diarias que producimos actualmente a más de 2000 por jornada de trabajo y poder de esta manera satisfacer las necesidades que en el futuro cercano tendrá el sistema sanitario». Señala el Ingeniero.

Un hecho realmente auspicioso es el involucramiento de este grupo de profesionales en el diseño y producción de componentes para respiradores. El laboratorio cuenta con el aporte científico de un ingeniero biomédico que trabaja en el diseño de los prototipos que previa homologación de las autoridades sanitarias nacionales permitirán que la producción en serie llegue a los pacientes. En la tarea están involucrados además, Fabricaciones Militares, el CITIDEF( Centro de Investigación y Desarrollo para la Defensa) y el INTI ( Instituto Nacional de Tecnología Industrial) Si bien el grueso de los fondos por ahora es proveniente de los organismos antes mencionados, San Martín detalla que ante el inminente incremento en el nivel de producción, se cuenta con el aporte de capital por parte del sector privado.

Ante el requerimiento de Infobae, el Director del laboratorio detalla que el diseño de los respiradores es la resultante de la integración de diversos modelos homologados. La aspiración de los miembros del equipo apunta a un sistema que permita cubrir las necesidades básicas y primarias de los pacientes y que sea capaz de mantener con vida al paciente hasta que el hospital en el que se encuentre internado libere un respirador de mayor complejidad. La oportunidad resulta propicia para que San Martín se explaye sobre diversos trabajos concretos ya realizados en apoyo a la sociedad civil entre los que destaca la instalación de sistemas de energía renovable en la provincia de Misiones.

Este cronista pudo apreciar, el alto grado de interacción que uniformados y civiles mantienen a nivel profesional y personal. En este sentido el Coronel Mayor Köhler explica que la facultad nació en 1930 por iniciativa del General de División Manuel Savio, siendo originalmente conocida como “Escuela Superior Técnica” y con la finalidad principal de formar ingenieros militares que se especializaran en la industria siderúrgica y metalúrgica del país. Con el correr del tiempo y a partir de la creación de los institutos universitarios militares ( Hoy agrupados en lo que se conoce como Universidad de la Defensa) la institución se transformó en Facultad y en 1993, los claustros se abrieron a la sociedad civil y en 1997 se produce el primer egreso de profesionales civiles los que pertenecen a la promoción 64°. El egreso de civiles continua en forma ininterrumpida hasta nuestros días.

Entre las ramas de la ingeniería que se cursan se destacan: Mecánica (en armamento o automotores) Agrimensura, Civil, Electrónica, Informática y Química. También se dictan maestrías, especializaciones y tecnicaturas en áreas afines. La Facultad cuenta además con un campus de educación a distancia. Acompañado por parte de su plana mayor y docentes, el coronel mayor Köler no deja pasar la oportunidad luego de efectuar una recorrida por el predio universitario para remarcar: «Esta es nuestra facultad, somos el Ejército”. Con una evidente satisfacción por la tarea que se lleva adelante utiliza como cierre el eslogan puesto en práctica por el actual jefe de Estado Mayor de la fuerza, el general Agustín Humberto Cejas, y que ya se hizo carne en los más de 60.000 hombres y mujeres que lo integran la fuerza militar más antigua del país.

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