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En Siria, un puñado de personas preserva las norias de Hama

Con un martillo y una palanca, Mohamed Soltan y sus colegas reparan una gigantesca noria carcomida en las orillas del Orontes. En Siria, estos trabajadores se encuentran entre los últimos en mantener funcionando esas grandes ruedas, orgullo de  la ciudad de Hama.

Desarrolladas hace varios siglos para regar los jardines medievales de Hama y llevar agua a los hammams, mezquitas y pozos de la ciudad, las norias son hoy una atracción imperdible.

Son «únicas, no solo en Siria sino probablemente en todo el mundo», afirma la Unesco.

En un país devastado por la guerra desde 2011, las veinte máquinas hidráulicas que extraen agua del Orontes en el centro de Siria a veces han sufrido falta de mantenimiento, y las pesadas vigas de madera maciza también fueron testigos de saqueos o incendios.

«Es nuestro deber devolverlas a la vida», dice Soltan, de 52 años, con el sudor en la frente, martillando sobre una viga de madera en Muhammadia.

Con un diámetro de 22 metros, Muhammadia es la más grande noria de Hama y la más antigua, ya que data de 1361).

«Las norias son el alma de Hama. Sin ellas, la ciudad estaría muerta», dice este empleado municipal con numerosas canas.

Cerca, los paseantes posan para una foto de recuerdo frente a las imponentes ruedas de madera oscura, mientras grupos de niños nadan en el río.

– «Valor simbólico» –

Si bien la ciudad de Hama quedó a salvo, en parte, del conflicto, algunas áreas de la provincia fueron escenario de combates, y diez de las 25 norias siguen sin operar.

«Cuando trabajo con mis colegas en la reparación de las norias, siento que estoy aportando algo a mi ciudad», dijo Soltan, quien ha estado en su puesto durante 22 años.

«Olvido toda mi fatiga cuando una rueda comienza a girar de nuevo», añadió.

El mecanismo simple pero antiguo permite, gracias a pequeños cubos unidos a la rueda, recoger agua para verterla en un recipiente o acueducto para su distribución.

Las ruedas de Hama se remontan a la época medieval, pero incluso podrían ser mucho más antiguas: una noria ya aparece en un mosaico que data del 469 aC, según reporta la UNESCO en su sitio web.

En la actualidad, las máquinas hidráulicas ya no son útiles, aunque siguen siendo un orgullo de la herencia popular siria y aparecen en ciertos billetes.

«Todavía estamos muy interesados en el mantenimiento y reparación de estos restos históricos, debido a su valor simbólico», dijo el jefe del municipio de Hama, Adnane Tayyar.

«Nadie puede visitar a Hama sin saludar a las norias», se enorgullece.

– Conocimiento perdido –

Sin embargo, existen dificultades, especialmente «la falta de personal que domine los conocimientos y el mantenimiento de las norias», explica Ahd Sabaa al Arab, quien dirige la Autoridad a cargo de estas piezas.

«Tampoco es una tarea fácil obtener ciertos tipos de madera, debido a la falta de materias primas y al aumento de los precios», dijo.

Así, el número de trabajadores especializados en el mantenimiento de norias ha pasado de 35 a nueve, en la actualidad. El ya murió o tomó el camino al exilio durante los años de guerra.

«Las norias de Hama son como una columna vertebral», dijo Ismail, otro empleado municipal.

Aferrándose a Muhammadia para arreglar una tabla, evoca el espinoso problema de la transmisión de conocimientos, un «trabajo manual» que despierta cada vez menos entusiasmo entre las generaciones jóvenes.

«Nuestra profesión es heredada de nuestros padres, pero no podemos transmitirla a nuestros hijos», se lamenta.

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