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Capacidad de contagio, trámites y requisitos: cómo es el procedimiento para repatriar un cuerpo en medio de la pandemia por el coronavirus

Luego de que se conociera la noticia sobre la repatriación del cuerpo embalsamado del empresario Elías Masriun argentino de 91 años que falleció en Nueva York y cuyo féretro se trasladó en el mismo avión de Aerolíneas Argentinas que trajo de vuelta al país a un grupo de 243 argentinos varados en Miami- se supo que había muerto por coronavirus. Sin embargo, la documentación que indicaba la verdadera causa de muerte no había sido acompañada en su totalidad y el cuerpo, dentro de un féretro sellado, arribó a nuestro país con un certificado que indicaba que el deceso se había producido por causas naturales.

Por eso, la Secretaría de Calidad de Salud del Ministerio -que dirige Ginés González García- radicó una denuncia penal con el objetivo de dilucidar quién fue el responsable de que ese cadáver arribara a la Argentina, sin que se supiera que había tenido COVID-19.

En una entrevista con Infobae, el profesor Ricardo Péculo, tanatólogo exequial, explicó cómo es el procedimiento que se hace en los casos de repatriación, qué autoridades intervienen, cuáles son los riesgos de la manipulación de un cuerpo con coronavirus, el riesgo para sus familiares, la prohibición de velatorio y cómo es el proceso al que se somete a los cadáveres para poder ser trasladados a otros países.

-¿Cómo es el trámite que se hace y qué requisitos hay que cumplir para poder repatriar un cuerpo?

-La Asociación de Transporte Internacional pide que el cuerpo esté embalsamado, desinfectado y puesto en una caja metálica, cerrada herméticamente. Ese ataúd va a hacer trámites en el consulado del país que sale y en el del que entra, para así poder permitir su salida e ingreso. Con el tema de la pandemia del coronavirus, el trámite es el mismo.

Lo que importa es saber qué dice el certificado de defunción como causa de muerte. Ahora, las empresas de servicios fúnebres tienen miedo, porque no saben si guiarse o no por la causa de muerte que figura en esa documentación.

En una pandemia no se permiten los traslados o la repatriación. Creo que ese cuerpo tendría que haber quedado en algún depósito hasta que esto pase y, posteriormente, ser repatriado.

De todos modos, una vez que el cuerpo está embalsamado, desinfectado y puesto en el ataúd, ya no contagia. Es el mismo que caso de una persona que está internada, que fallece de muerte natural o de coronavirus y, una vez que el cuerpo está dentro del ataúd y está desinfectado, no contagia más o, al menos, las posibilidades son mínimas. El problema es la gente que estuvo con ese familiar, que lo estuvo acompañando. Sería lo mismo que la persona que viajó y la que estuvo en contacto con un viajero.

-¿El cuerpo muerto sigue contagiando?

Sí, y aún no se sabe con precisión cuánto tiempo permanece activo el coronavirus en un cuerpo muerto. Cuando apareció el HIV, nosotros vivimos el mismo problema, porque no sabíamos si un fallecido contagiaba o no. Las empresas fúnebres se empezaron a proteger porque el contagio era por tener contacto con la sangre, pero acá -si bien no es por sangre- aún no se tiene claro cómo se produce el contagio porque es un virus nuevo. Entonces, tanta información hace a la desinformación.

En épocas normales -para repatriar un cuerpo de un país al otro- el cuerpo tiene que estar embalsamado, desinfectado y dentro de un ataúd sellado. Ello, para evitar cualquier contagio de país a país y recalco que estoy hablando en épocas normales. Obviamente, ante una pandemia no se puede trasladar un cuerpo. ¡De hecho, no están repatriando a la gente que está viva!

Ahora, es más alto el riesgo de contagio en un posible infectado vivo que en un fallecido, porque está dentro de un ataúd. En este caso intervinieron los consulados, por eso, lo más importante es saber cuál fue la causa de la muerte que figura en el certificado de defunción. Ahí radica todo.

En todas las repatriaciones de cuerpos intervienen los consulados. En este traslado por supuesto que eso también ocurrió. Pero yo tengo entendido lo que le dije antes: que en época de pandemia no se puede hacer repatriación. Es sólo aplicar la lógica: saquemos lo legal y apliquemos la lógica.

-¿Cómo es el procedimiento para repatriar un cadáver?

-Lo que lleva tiempo son los trámites pero, una vez que concluyeron, no hay que esperar un período para repatriarlo. El cuerpo siempre tiene que estar embalsamado y desinfectado. En la Argentina, por ejemplo, no se embalsama pero se hace un tratamiento de tanatopraxia, que es un embalsamamiento temporario. En los países donde no hay técnicas de embalsamamiento, se lo formoliza. Pero en realidad, todo esto es para que el cuerpo esté desinfectado y no contagie.

-¿Cuánto pueden durar los trámites de repatriación?

-Tres o cuatro días, eso depende de los consulados. Cuando hablo de trámites, me refiero a la denuncia del fallecimiento en el registro civil del lugar donde ocurrió el deceso. Después, hay que presentar ese papel en el consulado. En algunos casos, antes de aprobar el trámite y antes de cerrar el ataúd, el consulado manda a un representante o al cónsul mismo, para constatar que se trate del fallecido y que no haya otra cosa dentro del ataúd. En muchos casos, el ataúd está lacrado. Estoy hablando en época normal, no ahora con la pandemia. Entonces, si hay tantos requisitos para una época normal, imagináte en el marco de una pandemia.

-Si en el certificado de defunción se hubiera puesto que la causa de muerte fue por coronavirus, ¿qué hubiera pasado?

El cuerpo se quedaba allá. Cuando hay una enfermedad en un país, no podés llevar un cuerpo a otro. Cuando vas circulando por la ruta, te hacen controles fitosanitarios para que no lleves moscas a otro lado… ¿y, no van a controlar un cuerpo que sube a un avión? El problema de este caso es que, o hubo una anomalía porque sabían que la persona falleció de coronavirus e igual la trasladaron o, lo trasladaron sin saberlo. Los papeles no los hace solamente la funeraria, tiene que haber intervenido el consulado. No es tan fácil hacerlo a escondidas, no es trasladarlo de una provincia a otra: hay que hacer un montón de trámites para sacar un cuerpo de otro país.

El tema es ver cómo arrancaron el trámite, haciendo la denuncia en el registro civil donde falleció. Ahí está el secreto de los trámites posteriores, porque ahí figura la causa de muerte.

-En este caso se dice que se presentó un certificado parcial, es decir, que la documentación no estaba completa.

-Esto no es un problema de contagio, es un problema de anormalidad de trámites. Si se entregó acá un certificado que no estaba completo, ¿el cuerpo salió de allá con un certificado incompleto? Este es el tema. Habría que ver, también, qué papeles se presentaron ante el consulado.

Los formularios son preimpresos, tanto acá como en los Estados Unidos. Por ejemplo, el certificado de defunción en nuestro país consta de dos hojas: la primera contiene los datos y la segunda una estadística. El certificado debe estar completo, es decir, tiene que tener sus dos hojas. Pero el consulado sabe si el certificado está completo o no, al igual que una aerolínea. Cualquier persona no tiene por qué saberlo, pero ellos sí.

-Si se hubiera sabido que la causa de muerte de la persona fue por coronavirus, ¿qué hubiera pasado con ese cuerpo?

-La opción que yo daría como profesional sería no trasladarlo pero tampoco inhumarlo. Habría que dejarlo, por ejemplo, en un nicho, a la espera de que se normalice todo esto y, después, poder trasladarlo. Y si la causa de muerte fue por coronavirus, no lo dejan poner en un nicho y piden que el cuerpo vaya a la tierra, siempre hay opciones de levantar los restos y trasladarlos después.

El punto acá es el sentimental, porque nadie quiere dejar a su familiar fallecido en otro país y volver sin el cuerpo. Acá, juega mucho el tema sentimental. Si lo pensamos fríamente, lo que correspondía era que el cuerpo se quedara allá. Pero claro, sentimentalmente, los familiares lo quieren traer con ellos.

-Por supuesto, ahora no puede haber velatorio por la situación actual, independientemente de la causa del deceso

Los velatorios están prohibidos. Por más que las posibilidades de contagio sean mínimas, si el cuerpo fue tratado con los recaudos que corresponden, tampoco puede haber gente reunida. En este caso puntual, el féretro baja en el aeropuerto y va directo al cementerio.

-El cuerpo se podría haber cremado en los Estados Unidos, pero la familia no quiso por cuestiones religiosas.

-La cremación es más simple. Lo cremaban allá y lo traían. Obviamente, no lo querían cremar. Lo lógico hubiera sido haberlo dejado allá, esperando que pase la pandemia para luego traerlo, o cremarlo y traer las cenizas.

-Prima facie, ¿qué opinión le merece ese caso?

-No siempre la culpa es del muerto. Hay que ver los trámites legales que se hicieron, porque no es que interviene solo una empresa privada, sino que hay organismos oficiales como consulados, aerolíneas, registro civil, etc. No es tan fácil mentir en un certificado de defunción. Mi conclusión es: hagan bien los trámites.

-¿Qué es lo más común que los familiares hagan con el cuerpo, cuando el fallecimiento ocurre en otro país?

La cremación está creciendo mucho por un problema de ideología y porque las nuevas generaciones no son de ir mucho al cementerio. Entonces, optan más por la cremación. Es una modalidad que no solo crece en la Argentina, sino en el mundo. Por lo general, en estos casos, los familiares deciden la cremación en el lugar de fallecimiento y luego lo llevan a su país. De todos modos, trasladar las cenizas, también es una repatriación, pero claro que el trámite es mucho más sencillo.

-Hay mucha gente que le teme a la cremación porque dicen que reciben cenizas que pueden no ser las de sus familiares, o una mezcla de las de varios cuerpos. ¿Es un mito o una realidad inevitable?

-Son mitos. En todo el mundo, los hornos crematorios tienen lugar para un solo fallecido. Y las cenizas que se retiran son las del familiar. Profesionalmente, las cenizas no tienen ninguna otra utilidad. Por lo tanto, no hay ningún motivo para cambiar las cenizas y entregar las de otro cuerpo.

El ataúd se pone en una camilla y desaparece por completo porque se convierte en cenizas. Esa camilla tiene perforaciones, donde las cenizas quedan debajo, Arriba de esa camilla quedan los huesos calcinados. Esos huesos van a una trituradora, para hacerlos más chicos. Pero esa camilla se limpia y queda intacta. No quedan cenizas de otro cuerpo. No es que todo queda en el fondo y se junta o mezcla. No quedan restos de la cremación anterior.

-¿Cuanto dura una cremación?

-Más o menos unas tres horas.

-¿Qué recaudos deben tomar ahora las funerarias para que no sucedan casos como el de la semana pasada en Villa Ballester, donde sus empleados y familiares terminaron contagiados de coronavirus, por no saber la verdadera causa de deceso de la persona?

-Acá volvemos al tema que reclaman los ambulancieros: que pongan la verdad en los certificados de defunción. No es que el médico miente, porque a lo mejor la persona falleció y no se sabía que tenía coronavirus. Entonces, ponen que la causa de fallecimiento fue -por ejemplo, por pulmonía. Hoy, entre pulmonía y coronavirus, hay un hilo de diferencia. Ahí hay varios temas. Primero, hay que ver qué causa de muerte puso el médico en el certificado de defunción. Segundo, quizás las personas se contagiaron porque no se protegieron demasiado. Hoy hay que protegerse muchísimo al buscar a un fallecido. En tercer lugar, la empleada de la cochería estuvo con los familiares, entonces, ¿los contagió el muerto o los familiares del muerto? No hay que echarle la culpa siempre al muerto.

A las empresas fúnebres que asesoro les digo: “Hoy todos los muertos tienen coronavirus”. Punto. Tienen que protegerse y listo. Tienen que usar barbijo, máscara, guantes, mameluco… ¡Protegerse! No pueden ir a buscar el cuerpo y, con esa misma ropa, ir a su casa.

-Hoy muere una persona, sea o no por coronavirus, y un familiar se acerca a la cochería para organizar el sepelio, ¿qué cambios hay en el servicio que todos ya conocemos?

-El familiar llega a la empresa, se sienta lejos del empleado que lo recibe, le toman los datos, se le pregunta de qué falleció. Pero, cuando las casas funerarias mandan a sus empleados a retirar el cuerpo, hay que pedirles que se protejan porque realmente no se sabe de qué falleció.

Es más, supongamos que una persona no falleció de coronavirus: no se puede saber si en el hospital o en la morgue no había otro paciente u otro cuerpo con coronavirus. Entonces, hoy nos cuidamos de ir a cajero y nos pasamos alcohol, ¿y, no nos protegemos cuando vamos a buscar a un muerto a la morgue?

Al cuerpo hoy se lo pone en el ataúd, se lo cierra. No se hace como antes de la pandemia, que se lo maquillaba, vestía, etc. Hoy no se hace nada de todo eso. Con ningún muerto y por un tema de protección. Se lo pone en el ataúd, se lo cierra y se lo lleva al cementerio. Antes del aislamiento obligatorio, los velorios eran con diez personas. Hoy se prohibieron los velorios y a las inhumaciones en los cementerios pueden ir solo tres familiares. Nadie pisa la casa velatoria; van solo ellos tres directamente al cementerio.

-Las cuerpos de las personas que fallecen por coronavirus se colocan dentro de una bolsa mortuoria roja y no en la clásica negra, ¿por qué?

Es una bolsa especial para personas fallecidas por enfermedades infectocontagiosas. No es solo para coronavirus, ni algo nuevo. Hoy sale más a la luz por esta pandemia, pero las empresas de servicios fúnebres siempre estuvieron en riesgo de contagio de cualquier enfermedad, al igual que los médicos. Ellos y nosotros, nos exponemos todo el año cuando vamos a buscar un cuerpo. La bolsa roja siempre fue para las enfermedades infectocontagiosas. Se cierra herméticamente y se coloca dentro del ataúd.

-¿Cómo es el proceso de embalsamamiento?

-En la Argentina, el único embalsamamiento completo que se hizo fue el de Eva Perón. Ahora ese tratamiento no se hace acá, se hace solo tanatopraxia, que es una conservación temporaria. Hay distintos sistemas de embalsamamiento. Pero, en general, los cuerpos se embalsaman con inyecciones de químicos que contienen desinfectantes, bactericidas, y conservantes. El cuerpo se conserva con esas inyecciones.

Un cuerpo realmente embalsamado debería durar para siempre, a pesar de que necesita un mantenimiento periódico. Estos embalsamamientos, que en la Argentina llamamos tanatopraxia, son temporarios, porque no se usan solo para estos casos de traslados, sino también, para todos los fallecidos, para evitar que en los velorios haya derrame de líquidos, olor a descomposición y que los familiares se puedan despedir en un ambiente más agradable.

Este tratamiento salta a la descomposición y va directamente a la desecación, pero el cuerpo sigue su curso. Si a los cinco años, busco un cuerpo al que se le hizo tanatopraxia, voy a encontrar el esqueleto como lo encontraría en otro cuerpo. La diferencia es que el cuerpo no se descompone, se diseca directamente.

-¿Es común la tanatopraxia en la Argentina?

-Sí, lo es. Como dije, se usa para que durante el velatorio no haya derrames de líquido, ni feos olores. De otro modo, sería horrible despedirse de un familiar. Este tratamiento también permite poder trasladar ese cuerpo a otro lugar y poder volverlo a velar.

Si una persona muere en una provincia, por ejemplo, la velan allí porque hace mucho que vivía en ese lugar, le hacen tanatopraxia para que no se descomponga, porque de ese modo la pueden llevar -por ejemplo- a Buenos Aires para un segundo velatorio con el ataúd abierto. Sin ese tratamiento, no se lo puede volver a velar a los cinco días, porque la descomposición ya empezó. Así que esto sirve para ambas cosas: para evitar la descomposición y los olores, y para el traslado al lugar de origen.

-¿Por que se ocultaría un diagnóstico de coronavirus, falseando la verdadera causa de muerte, ya que tarde o temprano va a haber contagiados -al menos por el contacto que hayan tenido los familiares con el fallecido- y todo va a salir a la luz?

-Tal vez, hay personas que mienten para que no intervenga la clínica, para que el personal no quede aislado… Cuando era la época del HIV, también se mentía para que los vecinos no se enteraran de la verdadera causa del fallecimiento, porque era un enfermedad tabú. Ahora puede pasar lo mismo.

-Finalmente, a nivel personal y con todo este panorama que nos plantea esta pandemia, ¿qué nivel de miedo maneja?

-No manejo miedo, manejo precaución. Estoy en edad de riesgo y hace veinte días que no salgo de mi casa en San Luis. Y esto va para largo… le pido que no me lo recuerde.

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